Dormir y Despertar

Es hora de dormir, la noche es oscura y con el pijama puesto entro en la cama. Me acurruco entre las sabanas bien tapado y apago la luz. Una vuelta para cambiar de posición mientras me aclimato entre las sabanas frías, poco a poco estoy muy a gusto, pero no consigo conciliar el sueño. Sé que estoy cansado y mañana me toca madrugar, pero después de varias vueltas no consigo dormirme. 20 minutos han pasado y sigo despierto, casi la 1 de la madrugada, sé que el despertador sonara en unas 5 horas.

Las ondas del sueño entran en mí y por fin me duermo, aunque una pesadilla perturba mi descanso, despierto de golpe miro el reloj, son las 3:30 y cierro los ojos nuevamente. Conciliar el sueño después de una pesadilla por suerte ha sido más fácil de lo que uno pensaba, pero poco después…

Suena el despertador, son las 6 de la mañana y mi sueño a estas horas es impresionante. Una frase recorre mi mente una y otra vez… “¿Por qué no tengo el mismo sueño al irme a dormir que cuando despierto?” La vida sería más fácil si cuando nos metemos en la cama tenemos un sueño descomunal y al despertar no tenemos tanto sueño. Pero así son las cosas y nunca sabemos que cosas agradables nos prepara el nuevo día. En resumen… Feliz día.